Sembrar donde otros olvidan: el proyecto de vida de María Soledad
Sembrar donde otros olvidan: el proyecto de vida de María Soledad
Su historia de como su servicio, amor y resiliencia ha impactado a quienes viven con Alzheimer y otras demencias
En el 2013 María Soledad creó OPAPA con la misión de mantener la mejor calidad de vida del participante con Alzheimer u otra demencia y apoyar a los familiares de este participante. A lo largo del camino Soledad ha enfrentado retos tantos personales como en la organización, pero aun así destacó como disfruta ayudar y ver a los participantes sonreír “a pesar de que se les olviden las cosas”.
Desde su oficina, en donde se escuchaba música de Navidad de fondo y se veía a través de una pequeña ventana un grupo de personas bailando, María Soledad relató un poco de su vida, experiencias y su día a día trabajando con personas con Alzheimer y otras demencias, que se trabajan en la Organización Pro de la Atención a la Persona con Alzheimer (OPAPA) en donde Soledad funge como directora ejecutiva.
¿Cómo se describe como persona?
Una persona alegre, decidida, luchadora. Me gustan los retos. Siempre estoy innovando. También soy explosiva y tengo mi carácter. He aprendido con la edad a escuchar y luego hablar, pero hay veces que hablo antes de escuchar.
¿Qué la motivó a trabajar con personas que viven con Alzheimer u otras demencias?
Mi padre. Yo estuve colaborando con mi papá cuando su mamá y sus tías fueron diagnosticadas con Alzheimer. Cuando le tocó a él me di a la tarea de investigar. Yo no soy profesional de la salud ni algo semejante, yo vengo del campo del turismo. Llegaron a mi personas que me enseñaron este tipo de actividades y terapias que se dan en Europa hace muchos años para trabajar con personas con Alzheimer y otras demencias, y decidí montar el centro llenándome de excelente profesionales.
¿Qué es OPAPA?
Es un centro terapéutico para personas afectadas con Alzheimer y otras demencias donde retrasamos mediante terapias con actividades que les ayudan a ellos a tener una vida independiente alejado de las depresiones, porque a la vez que ellos vienen los acompañan sus cuidadores, los cuales adiestramos para que establezcan una rutina en su hogar. Un sábado al mes damos talleres para los familiares y al resto del ejercito que va a ayudar a ese núcleo familiar con ese participante.
¿Qué valores o experiencias personales cree que la prepararon para dirigir esta organización?
Siempre desde pequeña estuve rodeada de adultos mayores. Tuve un buen ejemplo de mis padres verlos cuidar a sus papás. Cuando doy un “rewind” a mi vida siempre estuve rodeada de adultos mayores y creo que eso fue una base firme, con todo lo explosiva e impetuosa que soy, tengo paciencia para trabajar con ellos.
¿Qué es lo más que disfruta de su trabajo?
Mirar por esa ventana y verlos sonreír, a pesar de que se le olviden las cosas. El eslogan de OPAPA es: no es vivir como yo quiero, es querer como yo vivo. Y ellos están queriendo, como están, estar aquí, tener nuevos amigos. Aunque cuando salgan de aquí se les olvide lo que hizo o dejaron de hacer.
¿Qué retos enfrenta?
Mi mayor reto es el mismo gobierno, los altos costos de las utilidades, la luz, el no tener un lugar más grande. Cuando hay edificios públicos cayéndose, escuelas cerradas. Ya aquí no me caben más participantes. O sea, yo llegué a mi límite. Es un reto más estructural económico, más que con los participantes.
¿Cómo logra equilibrar su vida personal con las exigencias que puede traer este trabajo?
Es bien difícil, porque yo también soy cuidadora de mi mamá. Hoy día, desde hace cuatro años, se me ha hecho sumamente difícil. Yo salgo cansada de aquí. Esto es una lotería, porque aquí pueden pasar muchas cosas. Tú no tienes un día planeado. Hoy, precisamente, yo no he podido tocar un papel de mi escritorio. Entonces, tengo que llegar con fuerza y energía a trabajar con mamá.
¿Qué ha aprendido trabajando aquí?
Si te contesto esto sin pensar, que lo único que tenemos en la tierra es Dios, más nada. Porque muchos de estos viejitos están solos. No porque sus familiares no los quieran, es que vivimos en un mundo tan complicado, donde le estamos dando prioridades a otras cosas, que lamentablemente, apenas tenemos tiempo para los que nos dieron la vida.
¿Cómo le gustaría que la recuerden las personas que han trabajado o compartido con usted en este trabajo?
Como una semilla. Una semilla que sembré que apenas están saliendo sus flores, sus ramas, sus hojas. Que sea el comienzo de un proyecto grande en Puerto Rico para nuestros adultos mayores en especial para aquellos que son diagnosticados con alguna demencia o Alzheimer. Yo creo que nosotros somos únicos en Puerto Rico. Por lo general tú oyes por ahí escuelas de cuidadores, simposios para cuidadores, “homes” para el paciente ¿Pero por qué no lo juntas? ¿De qué me vale a mí traer aquí a la persona si cuando sale por ahí tú cometes el error porque no has aprendido a comunicarte? La gente no entiende las consecuencias de como nos comunicamos. Especialmente con estas personas, con estos diagnósticos.
¿Qué experiencia trabajando aquí la ha marcado?
Cuando papi murió, fue cuando María. El tú llevar esto es bien cuesta arriba. Y cuando por fin yo había encontrado un lugar donde establecernos y todo, llega María. Se llevaron pacientes, perdí mucha gente y venía a cerrar. Yo me reincorporo luego de unas semanas de duelo. Cuando me reincorporo, como ellos no habían podido celebrar mi cumpleaños, me recibieron con un bizcocho. Entonces hicieron un círculo y cada uno de los participantes me dijo que era para ellos OPAPA. ¿Tú te crees que yo iba a tener fuerza para decir "pues OPAPA cierra"? Yo creo que fue una de las experiencias que me marcó mucho. Cada vez que se me muere uno -soy una persona de fe - sé que está con el señor. Pero uno le coge amor y cariño. Esto es una familia extendida y pues, te marca cada uno de ellos. Unos más que otros. Porque mira, hay personas que llevan mucho tiempo aquí, pero son personas que vienen y van, entran y salen. Pero hay otros que por pasar tres o cuatro meses nada más se quedan con esto aquí. Ellos dicen que ellos vienen a tomar terapia pero ellos te dan terapia a ti. Es hermoso trabajar con ellos.
La historia de María Soledad revela que, a pesar de las dificultades personales y profesionales, siempre encuentra la fuerza para ayudar y apoyar a personas con demencias y sus familias. Su labor no solo ha enriquecido a quienes llegan a OPAPA, sino que también la ha enriquecido a ella, reafirmando su compromiso con esta población vulnerable y valiosa.
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